UN ASESINO EN EL SINDICATO

el libro sobre la forma en que llegó al poder la mafia ferrocarrilera encabezada por el gángster Víctor Flores Morales, "líder" de los ferrocarrileros. Quiénes asesinaron al ex-líder rielero Praxedis Fraustro Esquivel.

lunes, abril 24, 2006

UN ASESINO EN EL SINDICATO

La forma cómo llegó al poder la mafia ferrocarrilera encabezada por el gángster Víctor Flores Morales, "líder" del sindicato ferrocarrilero. Quiénes asesinaron al ex-líder rielero Praxedis Fraustro Esquivel.

“UN ASESINO EN EL SINDICATO” Por: Fernando Miranda ServínPrólogo En el proceso de transición democrática que se llevó a cabo el 2 de julio del año 2000, los obreros tomaron un papel importante; sin embargo, a pesar de que colaboraron de manera decisiva para que cayera el régimen priísta que tanto los oprimió durante más de setenta años, sus condiciones laborales siguen siendo las mismas. En efecto, participaron en la derrota del antiguo régimen no votando por el PRI, pero el grueso de la población votó por la derecha cristiana, representada por el Lic. Vicente Fox Quesada. Un sector muy importante de la clase obrera mexicana fue uno de los más afectados poco antes de que los gobiernos priístas llegaran a su fin, se trata de los ferrocarrileros. En menos de dos sexenios (el salinista y el zedillista), su planta laboral de más de cien mil trabajadores se vio reducida a ¡quince mil! y su contrato colectivo de más de dos mil páginas hoy no tiene más de cien. Bajo el neoliberalismo económico, llevado a cabo en México hasta sus últimas consecuencias por el Lic. Carlos Salinas de Gortari, se realizó esta tarea de manera rápida y eficaz, pero para esto tuvo que contar, necesariamente, con la ayuda imprescindible de los líderes sindicales de esta institución otrora prestigiosa que fue hasta hace poco tiempo los Ferrocarriles Nacionales de México. Atrás quedaron los tiempos en que el sindicato ferrocarrilero escribió páginas gloriosas en la historia mundial del sindicalismo, atrás quedaron los tiempos en que el mafioso cacique sindical Luis Gómez Zepeda pedía y el gobierno le daba generosos aumentos salariales para su gremio y el mismo Gómez Z., como gerente de Ferronales, rompía records de carga que convirtieron a esta empresa, por un tiempo inédito, en autosuficiente. Atrás quedaron esos tiempos... y con el mismo tiempo la combatividad de este gremio se convirtió en un remedo de caricatura que, con la amenaza de la famosa cláusula de exclusión, tuvo que aceptar las imposiciones de representantes impopulares, ex-convictos y vagos que atendieron ciegamente todas las disposiciones que les dictaba el gobierno federal.Hoy, en la época moderna de la transición democrática, uno de esos sobrevivientes retrógradas del antiguo régimen priísta aún permanece enquistado en la vida política del país, para vergüenza de todos los mexicanos y para vergüenza del actual régimen foxista que mucho prometió librar a los ciudadanos de todos aquellos personajes corruptos y nefastos llamándolos tepocatas, víboras y alimañas. Víctor Félix Flores Morales, actual Secretario Nacional del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana es, sin lugar a dudas, la muestra más acabada de la corrupción que nos dejó el priísmo y que aún tenemos que soportar. Este sujeto, cuyos principales méritos han sido quitarle la máscara de cerdo a un diputado perredista en el recinto del Congreso de la Unión y decir sí a todo lo que le ordenaron firmar desde el Poder Ejecutivo encabezado por el Dr. Ernesto Zedillo, de manera increíble goza de una impunidad insultante. Un oscuro arreglo, que ahora se ve muy claro, debieron haber realizado el Dr. Ernesto Zedillo y el Lic. Vicente Fox, para que este pequeño hombrecillo altanero se burle de la justicia y del pueblo de México paseándose en la Zona Rosa, acompañado por su séquito de viciosos, y remodelándole las nalgas a sus “amigas”. Para Víctor Flores no hay espada ni balanza que lo obliguen a sujetarse al imperio de la ley; al parecer, Zedillo y Fox ya le garantizaron la libertad... y de eso ya se encargó el Lic. Santiago Creel Miranda, actual Secretario de Gobernación, ya que según dice una cercana colaboradora de este hampón sindical: “Ninguna denuncia nos quita el sueño... Víctor Flores ya negoció con Santiago Creel, fue en el hotel Aristos de Reforma, Santiago Creel entró por la puerta trasera del hotel para no ser visto“. Pero ni los ferrocarrileros ni la sociedad civil están de acuerdo con este pacto mafioso, de ahí la razón para publicar este libro cuyo contenido documental ha sido aportado por valerosos trabajadores del riel quienes, arriesgando la vida, aportan pruebas contundentes de las fechorías que ha cometido Víctor Flores Morales y la banda que conforma el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Ferrocarrilero; además, como parte central, aquí se expone la historia del homicidio de Praxedis Fraustro Esquivel, ex-Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero, ejecutado el 17 de julio de 1993 en esta ciudad de México, hecho en el que está involucrado directamente Víctor Flores Morales como autor intelectual junto con el ex-Secretario de Estado salinista Ing. Andrés Caso Lombardo, el ex-líder sindical Jorge Peralta Vargas y un alto funcionario del Banco Obrero. Pero, extrañamente, nada de lo anterior parece importarle al gobierno federal del Lic. Vicente Fox que, al parecer, ha preferido tratar con este minigángster antes que sanear la vida político-sindical de los ferrocarrileros para conveniencia propia en cuanto a imagen, congruencia y moralidad. Y lo mismo sucede con el gobierno capitalino del Lic. Andrés Manuel López Obrador, cuya Procuraduría General de Justicia del D.F., ve con pesimismo el esclarecimiento del homicidio de Praxedis Fraustro Esquivel, aún cuando tiene a su alcance testimonios relevantes, móviles y una línea de investigación que apunta hacia los personajes anteriormente citados. Muchos intereses habrán estado de por medio para que los gobiernos federal y capitalino se hagan los desentendidos cuando se trata de dar seguimiento a las denuncias que los ferrocarrileros han hecho en contra de Víctor Flores Morales. Son bastantes las evidencias que señalan que varios funcionarios de ambos gobiernos han sido ya tocados por la peligrosa generosidad que derrocha la pequeña mafia que encabeza Flores Morales, la pequeña banda de saqueadores profesionales que está en la mira de la nación entera porque se les ve en la cara, a kilómetros de distancia, el antifaz de Los Chicos Malos de Walt Disney que desentona con el México del siglo XXI, con el México limpio que todos queremos ver YA, HOY. Esperamos que este libro sirva de alerta para despertar la conciencia de nuestros gobernantes y evitar posibles hechos de sangre entre los obreros ferrocarrileros que ya no soportan la burla de tener un líder sindical obsoleto, frívolo y vulgar que la mayor parte de su tiempo lo pasa en hoteles de lujo, acompañado de hermosas edecanes; en Las Vegas o en el consultorio de algún otorrinolaringólogo, destapándose la nariz. Los viejos tiempos de Jonguitud Barrios, La Quina y Salvador Barragán Camacho no se han ido, señor Presidente Vicente Fox, y mientras Víctor Flores Morales siga disfrutando la impunidad que usted, de alguna forma u otra, le ha otorgado, no podrá decir en sus discursos que México está avanzando... no podrá decir en sus discursos que en México todo va bien, ni podrá hablarle con total sinceridad a los chiquillos. Aquí está, pues, la primera edición de “Un Asesino en el Sindicato” y será usted, amable lector, quien después de leer este trabajo se quede callado o se manifieste apoyando a los auténticos trabajadores ferrocarrileros que en este momento sólo le piden una cosa a su Presidente de la República: ¡JUSTICIA!LA ELECCIÓN Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1991 y enero de 1992, tuvo lugar un proceso electoral muy particular en el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana: dos ex-convictos se disputaron la Secretaría Nacional. Uno de ellos, Jorge Peralta Vargas, ya había ocupado ese cargo en el trienio 1986-1989; el otro, Praxedis Fraustro Esquivel, era Secretario General de la sección 19, en Monterrey, N.L. Jorge Peralta ya había estado preso en 1961 por haber asesinado arteramente al atleta Carlos Serdán Reyes, en el puerto de Veracruz. Praxedis Fraustro, en 1983, fue internado en el penal de Monterrey por el delito de lesiones y daños en propiedad ajena en agravio de periodistas del diario Más Noticias. Dos pájaros de cuenta se encontraron frente a frente: Jorge Peralta era el candidato de la planilla Héroe de Nacozari, grupo que comandaba el cacique Luis Gómez Zepeda, y contaba con el apoyo incondicional del Secretario de Comunicaciones y Transportes salinista, Ing. Andrés Caso Lombardo. A simple vista parecía que Jorge Peralta sería de nueva cuenta Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero para el trienio 1992-1995. Pero un Praxedis Fraustro Esquivel, candidato de la planilla Solidaridad, apoyado por familiares cercanos del entonces Presidente de la República, Lic. Carlos Salinas de Gortari, y por el Secretario Nacional saliente, Lorenzo Duarte García, fue quien ganó la elección en segunda instancia ya que en la primera elección salió triunfadora la planilla Héroe de Nacozari, pero fue anulada en medio de discusiones violentas, y el 3 de febrero de 1992, el también diputado local de Nuevo León, Praxedis Fraustro Esquivel, tomó posesión del cargo siendo su cartera de Secretario Nacional, de manera muy extraña, la única ganadora de su planilla para ocupar un cargo dentro del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Ferrocarrilero. La planilla Héroe de Nacozari había ganado todas las demás posiciones importantes, pero Praxedis Fraustro pudo hacerse para sí, y para su pequeño grupo, de la mutualista rielera Previsión Obrera colocando como titular de esta a su amigo incondicional Juan José Pulido y a su suplente como Secretario Nacional, León Guerrero Cholula, en el puesto de Tesorero. Así, parecía que había habido un acuerdo político entre ambos bandos encabezados por ex- delincuentes: para la planilla Héroe de Nacozari el control absoluto del sindicato a pesar de no haber ganado la Secretaría Nacional y para la planilla Solidaridad la mutualista Previsión Obrera; ambas cosas, por supuesto, con las arcas abiertas para hacer y deshacer... pero Praxedis iba por todo, sentía que tenía derecho a todo (hay que recordar que la familia Salinas es oriunda de Nuevo León, cuna política de Praxedis Fraustro, que era originario de Coahuila, y más de un familiar del ex-Presidente apoyó su candidatura) y abiertamente lo decía días después de ocupar la Secretaría Nacional: “yo no estoy aquí por mis compañeros de Solidaridad, yo estoy aquí por el Presidente de la República”. Y fue precisamente esa soberbia la que le causaría muchos problemas al “Urraco”, apodo con el que era conocido en todo el gremio ferrocarrilero. Al paso de los meses sus compañeros de planilla comenzaron a inconformarse por el trato que les daba, por las promesas incumplidas de ponerlos a trabajar en puestos de primer nivel, Praxedis había preferido darle esas posiciones a sujetos muy ajenos al Sindicato Ferrocarrilero. El poder, el dinero a manos llenas y la adulación extrema fueron transformando rápidamente al maquinista que apenas unos años antes subsistía del porrismo sindical. Ahora, durante los actos públicos, bastaba que hiciera una seña para que uno de sus asistentes le consiguiera de inmediato una cita privada con la edecán más hermosa que anduviera por ahí. Y de la noche a la mañana dejó de ser “El Urraco” y “El Psicodélico” (por su afición a la mariguana), ahora le llamaban “El Cabrito”. Y cambió las Hijas de Moctezuma por los lujosos bares de la Zona Rosa (algo debe de tener este lugar que les agrada mucho a los líderes ferrocarrileros), los carros modestos por automóviles último modelo, el ropaje de mal gusto por finos trajes de casimir inglés y los zapatos gastados por mocasines italianos. De aquél pequeño departamento sucio y maltrecho ubicado en la avenida Insurgentes Norte, casi frente a Buenavista, ya no se acordaba; ahora había adquirido un lujoso penthouse frente al kiosco morisco de Santa María la Rivera. Praxedis ya era otro... el poder y el dinero lo habían cambiado. Y no hablo por hablar, apreciado lector, a mi me tocó ver muy de cerca esta transformación y parecería cobardía hablar así de un muerto, pero en su momento tuve la oportunidad de criticar más acremente a Praxedis Fraustro meses antes de que lo asesinaran. Cuando iniciamos la campaña sabíamos de lo que se trataba, sabíamos que si Praxedis ganaba esas elecciones sería un hecho histórico ya que, después del inolvidable Demetrio Vallejo, Luis Gómez Zepeda había tomado el control de este sindicato hasta esa fecha, durante más de treinta años, y solamente sus candidatos ocupaban la Secretaría Nacional. Pero eran aquellos tiempos en que el imperio de “La Quina” cayó estrepitosamente, eran aquellos tiempos en que Jonguitud Barrios, viendo el operativo militar en el que había sido capturado el líder petrolero Joaquín Hernández, “entendió” que debía retirarse... y Luis Gómez Zepeda ya no quiso averiguar su futuro. El triunfo llegó a Praxedis y hubo mucha algarabía entre sus colaboradores, entre los cuales estaba yo, realmente teníamos fe en que las cosas cambiarían, pero conforme transcurrían las semanas nos dimos cuenta que todo seguía igual o peor, que Práxedes estaba haciendo exactamente lo mismo que habían hecho sus antecesores y que iba a hacer lo mismo que hubiera hecho Jorge Peralta Vargas. Hacia los primeros meses de su gestión sindical su principal tarea que me anunció con mucho entusiasmo era ¡convencer a los ferrocarrileros para que aceptaran integrarse al Programa de Retiro Voluntario! Había asumido el papel de abierto colaborador del gobierno federal salinista, y era lógico ya que él mismo decía que todo se lo debía a Salinas. Así, muchos ferrocarrileros, sorprendidos, lo vieron recorrer talleres y oficinas exhortando a sus compañeros a que se acogieran a este programa para que aprovecharan sus “beneficios”. Fue vergonzoso enterarse que por cada trabajador que aceptaba y solicitaba su “retiro voluntario” Práxedis Fraustro recibía una cantidad de dinero a manera de comisión por la empresa Ferronales.Esta era la práctica más acabada del sindicalismo contemporáneo, ya no eran los patrones ni los funcionarios de la Secretaría del Trabajo los que hacían el trabajo sucio, eran los mismos líderes sindicales los que se encargaban ya de “convencer” a sus compañeros de que debían aceptar su liquidación.ANTECEDENTES A Práxedis Fraustro lo conocí a mediados de la década de los años ochenta, yo era reportero gráfico de un pequeño periódico y él era representante de la sección 19 de Monterrey, coincidimos en algunos desfiles del 1 de mayo y comenzamos a hacer amistad. En 1986 publiqué la primera edición de mi libro “La Otra Cara del Líder”, en el que denunciaba la corrupción de la dirigencia sindical ferrocarrilera encabezada por Jorge Peralta Vargas; en el, también expuse la forma brutal en que Jorge Peralta mató al joven veracruzano Carlos Serdán Reyes y publiqué la ficha signaléctica de Jorge Peralta Vargas (a) “El Pitoloco”, apodo que se ganó por su extrema delgadez cuando era adolescente y hacía recordar al famoso personaje de la historieta Rolando El Rabioso. “La Otra Cara del Líder” tuvo mucho éxito y penetración en el gremio ferrocarrilero al grado que su primer tiraje, de cinco mil ejemplares, se agotó en menos de medio año y con sorpresa recibía pedidos importantes de varias partes del país como Matías Romero, Oaxaca; Empalme, Sonora; Orizaba, Veracruz; Aguascalientes y Guadalajara, Jalisco. Esto fue del agrado de Praxedis Fraustro, que era acérrimo enemigo político de Jorge Peralta Vargas, y tampoco pudo evitar la tentación de hacerme un buen pedido de libros para repartirlos entre sus compañeros del norte. En un país como México, que tiene fama a nivel mundial de tener habitantes que no leen libros, “La Otra Cara del Líder” rompió record de ventas y los principales compradores fueron los obreros ferrocarrileros. Enfurecido y desesperado, Jorge Peralta Vargas mandó a sus pistoleros a comprar libros a varios puestos de periódicos, pero al ver que de nada servía esto pues todos los días los voceadores exhibían “La Otra Cara del Líder” en sus puestos optó por amenazarlos con quemar sus negocios si seguían vendiendo el libro. En ese tiempo, el inolvidable Enrique Gómez Corchado interpuso una enérgica protesta ante la Secretaría de Gobernación y la prensa escrita hizo público el hecho. “La Otra Cara del Líder” llegó hasta donde debía llegar: a todos los rincones del país donde hubiera una vía del ferrocarril... y llegó a ser referencia de medios informativos impresos tan prestigiosos como la revista Proceso, bajo la dirección de Don Julio Scherer. Así las cosas, hacia 1990 ya había publicado tres ediciones de este libro y fue en este año que Praxedis Fraustro me llamó a mi casa por teléfono diciéndome que quería ser Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero. En 1991 se realizarían las elecciones para renovar la dirigencia sindical en febrero de 1992. Y , al decirme sus aspiraciones, Praxedis Fraustro me invitó a formar parte de su equipo de colaboradores; un tanto lo hizo por amistad y otro tanto porque sabía que su contrincante sería el veracruzano Jorge Peralta Vargas. Yo también nací en Veracruz y Praxedis era ocurrente, decía: “para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”. En esos primeros días redacté para él varios discursos y parte de su plataforma política, también redacté su primer desplegado en el que se manifestaba como aspirante y candidato a la Secretaría Nacional del Sindicato Ferrocarrilero. Al comenzar la campaña, la promoción de “La Otra Cara del Líder” se agudizó en las principales zonas ferrocarrileras del país y la ficha signaléctica de Jorge Peralta Vargas, que aparecía en el libro, fue amplificada por los obreros y colocada como cartel en las secciones sindicales, en las estaciones y en los talleres; aparte, fue publicada en muchos periódicos de la República. Esto, lo aceptara o no Praxedis, tuvo mucho que ver para que los obreros le negaran el voto a Peralta Vargas y hubiera una votación muy cerrada que provocaría la anulación de la primera elección, que aparentemente había ganado “El Pitoloco”. En la segunda elección arreció la campaña contra el cacicazgo del grupo Héroe de Nacozari y la ficha penal de Peralta Vargas fue repartida por miles entre los trabajadores. Y aunque la moneda estaba en el aire, meses después Praxedis diría que ya todo estaba decidido de antemano a su favor ya que Carlos Salinas de Gortari, y no sus compañeros, lo había elegido ya como el futuro líder nacional del Sindicato Ferrocarrilero. El 3 de febrero de 1992, en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, el Presidente de la República, Lic. Carlos Salinas de Gortari, le dio posesión a Praxedis Fraustro como Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero ante la actitud molesta del ingeniero Andrés Caso Lombardo, Secretario de Comunicaciones y Transportes, y la incomodidad de los integrantes del grupo Héroe de Nacozari, que habían ganado la mayoría de las posiciones importantes del sindicato. Por primera vez, después de más de treinta años, llegaba a la Secretaría Nacional del Sindicato Ferrocarrilero un candidato que no pertenecía al grupo Héroe de Nacozari. Pero otra historia, aún peor, comenzaba.LOS PRIMEROS DÍAS A mediados de febrero de 1992 mi padre y yo entramos a la oficina de Praxedis Fraustro, ya era el flamante Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero, uno de los sindicatos más importantes de Latinoamérica. Meses antes era muy fácil para mi ver a Praxedis a la hora que quisiera, ahora tenía que sortear el obstáculo de su secretario particular, Efraín García Torres, un sujeto lunático, totalmente desconocido para mi, que elegía a las personas que pasaban a la oficina de Praxedis según el estado de ánimo que éste tuviera, diciendo: “ahorita Praxedis está muy preocupado, no creo que sea conveniente que lo veas”, o “ahorita el jefe está de buen humor, no le vengas con malas noticias, mejor ven otro día”. Pero ese día le exigí a este psicólogo de marras que me dejara entrar a ver a Praxedis y, ante mi molestia, tuvo que ceder. -¿Cómo estás Miranda? -me preguntó el líder. Yo le dije que estaba bien, meses antes Praxedis me había prometido la jefatura de prensa del Sindicato Ferrocarrilero si obteníamos el triunfo, y ya estaba frente a él para que cumpliera su promesa. El sabía a lo que iba. -Mira, Miranda, ve cómo está esta oficina -me dijo desviando el tema principal de mi visita-, ¡vacía!, así la dejó Lorenzo Duarte (el anterior Secretario Nacional que fallecería meses después en un misterioso accidente automovilístico en una carretera del norte del país y que apoyó decididamente a Praxedis para que ocupara la Secretaría Nacional), se llevó veinte carros Topaz y se quería llevar una camioneta nueva, yo le dije: “espérate tantito, Lencho, déjame siquiera esa camionetita para moverme”.En cambio me dejó este cuadro -me dijo Praxedis señalando un retrato que estaba en el suelo, recargado en la pared, volteado hacía arriba-, es de Caso Lombardo, aquí me lo dejó patas arriba. Cuando vea a Caso Lombardo le voy a decir: “mire, Lorenzo me dejó este cuadro en mi oficina, estaba patas arriba... yo quiero que me dé uno para colgarlo bien... aunque pensándolo bien Miranda, yo para qué quiero un cuadro de ese pinche viejo puto. Al dar por terminada la cita Praxedis me dijo que aún no me podía dar mi puesto, pero que mientras me hiciera cargo de la revista Unificación Ferroviaria. Con decepción vi que Praxedis no cumpliría su promesa ya que el puesto de jefe de prensa ya se lo había otorgado a un desconocido para mi y para muchos de los que integramos su equipo de campaña: se trataba de Sergio de la Rosa, pseudoperiodista neoleonés que le causaría los problemas más graves de su vida. Ahora, yo tenía que subordinarme con este sujeto para publicar la revista Unificación Ferroviaria, órgano informativo de los trabajadores ferrocarrileros; pero a este tipo le importaban muchas cosas, menos editar esta revista por lo que varios millones de pesos de aquella época se fueron a la basura debido a su negligencia y desinterés para proporcionarme la información necesaria que debía ser publicada. Con el paso de los meses fui recogiendo información que los mismos trabajadores me proporcionaban de las actividades ilícitas que estaba realizando el jefe de prensa de Praxedis Fraustro, la mayoría de las cuales se relacionaban con dinero: gastos estratosféricos de alimentación, transporte y hospedaje en hoteles de lujo, pago de alimentos en carísimos restaurantes y bares, compras excesivas de materiales de papelería y fotografía, frecuencia inusual de compras de boletos de avión... y falsificación de facturas. Con las pruebas en la mano me entrevisté con Praxedis y le informé la situación, le exigí acusar penalmente a su jefe de prensa pero, siendo su amigo, Praxedis se negó. Praxedis envió a su compadre Juan José Pulido, Gerente de Previsión Obrera, para que dialogara conmigo y convencerme de dejar las cosas así, pero no accedí. Esto fue lo que provocó mi rompimiento con Praxedis, le dije que presentaría esas pruebas de saqueo a las arcas sindicales a otra instancia de autoridad dentro del sindicato para que procedieran penalmente contra Sergio de la Rosa. El pleito ya era frontal, en las relaciones de gastos del jefe de prensa había una firma que autorizaba y daba el visto bueno de esas fechorías: era la firma de Praxedis Fraustro. Así las cosas, en el mes de diciembre de 1992 dejé de trabajar en el equipo de colaboradores de Praxedis. En el mes de enero de 1993 le proporcioné al Secretario Nacional Tesorero del Sindicato Ferrocarrilero, Víctor Flores Morales, las pruebas del cuantioso fraude que estaba cometiendo el jefe de prensa, Sergio de la Rosa, con el consentimiento de Praxedis. Como periodista, a Víctor Flores Morales yo ya lo había denunciado en varias ocasiones por algunos actos de corrupción que cometió siendo funcionario sindical en el periodo de Jorge Peralta Vargas; sin embargo, él accedió a entrevistarse conmigo y yo quise darle esos documentos para que procediera en consecuencia. Pero Víctor Flores no hizo nada al respecto ya que le tenía pánico a Praxedis Fraustro. A diferencia de como conocimos a Víctor Flores quitándole la máscara de cerdo al diputado Marco Rascón durante el penúltimo informe presidencial de Ernesto Zedillo y como lo describían las crónicas periodísticas como feroz diputado federal en la famosa zona del Bronx, en el recinto de San Lázaro, en aquellos tiempos temblaba de miedo y palidecía cuando Praxedis Fraustro estaba cerca de él. Praxedis era maquinista, era un tipo rudo, de carácter serio y violento, medía alrededor de 1.85 metros de estatura; de rasgos negroides, no pensaba mucho cuando se trataba de irse a los golpes encima de alguien y ya en varias ocasiones había tenido altercados fuertes con Jorge Peralta Vargas y con el mismo Víctor Flores. Praxedis había colocado cámaras de video en las oficinas de Víctor Flores, sobre todo en la caja fuerte, como una provocación abierta, según él, para que no se robara ni un centavo y ya en varias ocasiones había amenazado a Víctor Flores diciéndole que si lo sorprendía robando le daría una golpiza y lo enviaría a la cárcel. Esto me lo hizo saber Praxedis quien platicaba el suceso muy divertido y mostraba su enorme puño derecho, diciendo y preguntando a su guardaespaldas: “¿si o no le dije?: mira Víctor, róbate un solo centavo y te parto la madre, te ando dando una madriza, me vale madre que seas un pinche enano y échame a tu papá Peralta, con él si me puedo dar en la madre porque somos del mismo peso”. Meses más tarde Víctor Flores reconocería, en una plática que tuvimos mi padre y yo con él, que efectivamente había tenido altercados de esta naturaleza con Praxedis. A mediados de enero de 1993 mi padre y yo nos entrevistamos con Víctor Flores Morales en el restaurante Tok’s ubicado en la avenida Insurgentes, esquina con avenida San Cosme, de esta ciudad de México, Víctor Flores iba pálido y descompuesto de la cara ya que, nos dijo, acababa de tener un enfrentamiento con Praxedis, desesperado y molesto manifestó que ya no lo aguantaba: “le voy a romper su madre”, dijo y nos propuso a mi padre y a mi: “sáquenle un libro, yo se los pago... a ver si así me lo quito de encima”. La idea me pareció interesante, al fin de cuentas Praxedis había resultado un estafador profesional, igual que sus antecesores, y a partir de ese momento Víctor Flores me proporcionó más documentación sobre los fraudes que estaba cometiendo Praxedis Fraustro. Con estos datos y los que yo tenía comencé a elaborar la cuarta edición del libro “La Otra Cara del Líder” cuya portada la sugirió Víctor Flores Morales ya que él se hizo cargo de todos los gastos para realizar esta edición. Durante los meses de enero a junio de 1993, mi padre y yo tuvimos varias entrevistas con Víctor Flores ya que le interesaba saber el contenido del libro y nos aportaba diversas cantidades de dinero para la impresión del mismo. En esas entrevistas Víctor Flores manifestaba su extremo repudio a Praxedis y nos apuraba para que termináramos la edición del libro repitiéndonos en muchas ocasiones: “pinche Urraco, va a vale madre, se lo va a llevar la chingada”. Víctor Flores ya sabía la efectividad de publicar un libro de este tipo, lo había vivido siendo íntimo colaborador de Jorge Peralta Vargas, sabía que “La Otra Cara del Líder” le había cancelado a Jorge Peralta la posibilidad de haber sido senador por el estado de Veracruz y al mismo Jorge Peralta le había ocasionado tropiezos en su intento para ser por segunda vez Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero. Y Víctor Flores ya estaba montado en un potro salvaje, quería vengarse del trato violento que le daba Praxedis a como diera lugar y de la forma que fuera. El 1 de julio de 1993 mi padre y yo terminamos de imprimir la cuarta edición del libro titulado “La Otra Cara del Líder”, en su portada resaltamos una frase que Praxedis constantemente repetía en las reuniones que teníamos con él: “Caso Lombardo es homosexual”. Víctor Flores insistió mucho en que se publicara esta frase en la portada y dijo que si no se incluía no serviría de nada la publicación de este libro. Yo reconozco que no fue nada ético proceder así ya que respeto mucho las preferencias sexuales de la gente, pero estábamos inmersos en una contienda política y en ese momento actuábamos con mucha indignación por el papel que estaba desarrollando Praxedis. Sabíamos exactamente la cantidad de dinero que estaba robando junto con sus extraños colaboradores, sabíamos las propiedades que comenzaba a adquirir, sabíamos dónde comía, dónde se hospedaba (su pequeño apartamento maltrecho, ubicado en la avenida Insurgentes Norte, ya lo había cambiado por un penthouse en Santa María la Rivera y una lujosa suite en el Hotel Pontevedra, frente a Buenavista), sabíamos a qué edecanes les había dado el status de sus amantes oficiales, ¡todo lo sabíamos!, y no tuvimos necesidad de contratar a una agencia de detectives privados, ¡era un secreto a voces!, sus mismos colaboradores se jactaban de los logros de su jefe. También, como parte importante de la portada de “La Otra Cara del Líder” publicamos la ficha signaléctica de Praxedis Fraustro, acusado de lesiones graves y daños en propiedad ajena en el año 1983... y la frase: “Caso Lombardo es homosexual”, pronunciada hasta el cansancio por Praxedis Fraustro, iba en primer plano. Los primeros cinco ejemplares se los entregamos ese mismo día a Víctor Flores en el restaurante donde acostumbrábamos reunirnos, el Tok’s ubicado en la avenida Insurgentes esquina con avenida San Cosme. Ese día, nublado y lluvioso, tomándonos una taza de café, Víctor Flores vio la portada del libro, en ella aparecía la ficha signaléctica de Praxedis, una foto de Praxedis con el Presidente Salinas y con Caso Lombardo, y la frase que sugirió Víctor Flores: “Caso Lombardo es homosexual, dice Praxedis Fraustro” y, al darle una hojeada, nos dijo a mi padre y a mi: “ahorita se lo voy a llevar a Caso Lombardo, pinche Urraco (dijo refiriéndose a Praxedis), con esto se lo va a llevar su puta madre, también se lo voy a llevar a Peralta”, dijo refiriéndose a Jorge Peralta Vargas. En el interior del libro revelé un comentario que alguna vez me dijo Praxedis en el restaurante del hotel Fiesta Americana: “Caso Lombardo es homosexual, Jorge Peralta se lo anda picando”, también Praxedis me dijo: “pinche viejo (refiriéndose a Caso Lombardo), anda bien encabronado conmigo porque no me lo quise coger, ya me agarró entre ojos”. Recuerdo que cuando le entregué a Víctor Flores los primeros cinco ejemplares de este libro le dije: “mi problema con Praxedis no es personal, es político”, y es que algo extraño veía y sentía yo en las expresiones y actitudes de Víctor Flores, pero en esos momentos no pude interpretarlas. Como dije anteriormente, estábamos enfrascados en una disputa de carácter político. El 3 de julio de 1993 comencé a promocionar la venta del la cuarta edición de “La Otra Cara del Líder” a través de volantes que repartí principalmente entre los trabajadores ferrocarrileros y políticos de diversos partidos, así como entre los funcionarios de las secretarías de Estado. La venta del libro comenzaría el día 17 de julio, fecha en que se celebra el Día de la Nacionalización de los Ferrocarriles. Al día siguiente recibí un llamado telefónico de Juan José Pulido, gerente de Previsión Obrera y compadre de Praxedis, quería dialogar conmigo. Al día siguiente nos entrevistamos en el restaurante Vip’s ubicado en la avenida Insurgentes, esquina con la calle Gómez Farías, Pulido quería convencerme de olvidar el asunto y reintegrarme al equipo de Praxedis como si nada hubiera sucedido, pero mi posición era inalterable: yo quería que Sergio de la Rosa fuera acusado penalmente por fraude cometido en agravio del Sindicato Ferrocarrilero, lógicamente Pulido no aceptó ya que en las relaciones de gastos fraudulentos aparecía la firma de Praxedis dando el visto bueno de ellos.No llegamos a nada. El 7 de julio Pulido, en el mismo restaurante, me ofreció doscientos millones de pesos de aquella época diciéndome: “te lo digo derecho, Miranda, no queremos que saques ese pinche libro... te vamos a dar doscientos millones y cada quien a la chingada, ¿cómo ves?. Yo le dije que lo pensaría sabiendo que ya no había marcha atrás... pude haber sido deshonesto, recibir ese dinero y desaparecer, pero había hecho un trato con Víctor Flores, un trato de caballeros, como el dijo... y las cosas siguieron su curso. Ya no volví a aceptar otra entrevista con Juan José Pulido. El 9 de julio recibí una llamada telefónica de uno de los guardaespaldas de Praxedis, de nombre David Guerrero, hijo del hasta hace poco tiempo Tesorero de Previsión Obrera, León Guerrero Cholula, David Guerrero me amenazaba dejándome un recado con mi hermana: “dígale al escritor que no se meta con el diputado (refiriéndose a Praxedis, que era diputado local de Nuevo León) o se lo va a llevar la chingada”. Esto, lejos de intimidarme, me obligó a intensificar mi trabajo en cuanto a la propaganda que le estaba dando al libro y me dediqué a conseguir entrevistas con varios periodistas de medios de información impresos con el objetivo de hacerle publicidad a “La Otra Cara del Líder” El 14 de julio de 1993 mi padre, el señor Fernando Miranda Martínez, recibió una llamada telefónica de Praxedis Fraustro diciéndole preocupado: “¿qué pasó Miranda?, dile a tu hijo que no saque ese pinche libro, ya me habló Caso Lombardo bien encabronado, me amenazó de muerte el pinche viejo... vamos a arreglar esto, tú y yo siempre hemos sido amigos... te espero mañana, a las ocho de la mañana, en el restaurante del hotel Del Prado”. Mi padre le respondió que no podía ir ya que tenía que atender otros compromisos. Por amistad, mi padre hubiera ido, pero sabía que Praxedis era un tipo violento y no quiso aventurarse a tener problemas graves con él. En los días anteriores Víctor Flores nos dio a mi padre y a mi una fuerte cantidad de dinero como gratificación por haber realizado el tiraje de la cuarta edición de “La Otra Cara del Líder” diciéndonos: “si se pone el pedo duro no nos conocemos, ¿he cabrones?”. La madrugada del día 17 de julio de 1993, a las 4:00 a.m., fui despertado por una llamada telefónica del periodista Carlos Alva Brito, que trabajaba para la revista semanal Quehacer Político, Carlos me informaba: “Fernando, acaban de tronar a Praxedis....”, todavía semidormido le respondí: “ahora nada más falta que lo metan a la cárcel, se ha robado mucho dinero” -dije creyendo que lo habían destituido de su cargo. Al escuchar esto Carlos Alva Brito me contestó enérgicamente: “¡no, Fernando, no me entendiste bien, acaban de matar a Praxedis, me acabo de enterar aquí en la redacción! Carlos Alva Brito me había entrevistado días antes con motivo de la promoción de mi libro y esa mañana me externó su conjetura preguntándome: fue por tu libro, ¿verdad?. Yo le respondí que el hecho de publicar un libro así no implicaba que tuviera alguna responsabilidad en un acto delictivo de esa naturaleza. Consternado y confundido, ya no pude dormir y, al amanecer, decidí suspender la circulación del libro y dedicarme a estar al tanto de los acontecimientos. En ese momento pensé que hubiera sido un error iniciar la venta del libro, no podía hacer leña del árbol caído, no podía contender con un muerto. Y la información privilegiada comenzó a llegar a mi, muchos ferrocarrileros seguían y siguen teniendo simpatía por mi postura, así pude saber mucho más de lo que los reporteros de los principales medios de comunicación del país publicaron... así pude saber lo mismo que las autoridades de ese tiempo ocultaron y se negaron mañosamente a investigar. Diego Valadéz, cercano colaborador del Lic. Jorge Carpizo, era el Procurador General de Justicia del D.F.FUNCIONÓ EL PINCHE LIBRITO Después del homicidio de Praxedis, Víctor Flores nos siguió dando, a mi padre y a mi, diversas cantidades de dinero como gratificación y para terminar de pagar la impresión de la cuarta edición de “La Otra Cara del Líder” diciéndonos en una ocasión: “funcionó el pinche librito”. A partir de entonces mi padre y yo realizamos muchos trabajos de impresión para la mutualista Previsión Obrera recomendados por Víctor Flores. Durante este tiempo fueron directores de Previsión Obrera Esteban Martínez, Jorge Peralta Vargas y Antonio Castellanos Tovar y, aunque a veces no realizábamos ningún trabajo de impresión, ninguno de ellos tuvo objeciones para darnos el pago quincenal que Víctor Flores había acordado entregarnos. El director de Previsión Obrera del que recibimos mejor trato fue Jorge Peralta Vargas, a pesar de haberlo denunciado hasta el cansancio desde 1986. No nos decíamos nada respecto a lo de Praxedis, pero sabíamos muy bien cómo estaban las cosas...EL HOMICIDIO Como lo señalé anteriormente, el 1 de julio de 1993 mi padre y yo le entregamos a Víctor Flores los primeros cinco ejemplares de la cuarta edición del libro “La Otra Cara del Líder”, ese día nos dijo que Praxedis Fraustro se andaba pasando de listo en el Banco Obrero. Recuerdo que en el tiempo que colaboré con Praxedis este se quejaba porque Víctor Flores no acudía a su oficina a trabajar y si requerían alguna cantidad de dinero tenían que andarlo buscando en los hoteles de paso de la zona de Buenavista o esperar a que regresara de Veracruz; Víctor Flores era el Secretario Nacional Tesorero. En una ocasión Praxedis tuvo que forzar la chapa de la puerta de la oficina de Flores Morales para entrar, abrir la caja fuerte y sacar una cantidad de dinero que necesitaba para gastos del sindicato. Víctor Flores, de hecho, ya no acudía al sindicato, iba con muy poca frecuencia, en buena parte para evitar encontrarse con Praxedis ya que este lo provocaba constantemente y Flores sabía que si respondía esas provocaciones Praxedis inmediatamente recurriría a los golpes y en esencia porque era sumamente irresponsable. Tanto Flores como Praxedis siempre traían gente armada a su alrededor, pero Víctor Flores le tenía miedo extremo a Praxedis ya que era un tipo muy violento y en ese momento tenía más poder político que él. Así era y es Víctor Flores: abusivo y lépero con los obreros modestos, pero temeroso, agachado y servil con la gente que tiene poder. A lo que se refería Víctor Flores cuando dijo que Praxedis se andaba pasando de listo en el Banco Obrero era a que sabía que Fraustro Esquivel estaba usurpando sus funciones de Secretario Nacional Tesorero. Firmando como Tesorero del Sindicato Ferrocarrilero, Praxedis había retirado cuantiosas sumas de dinero de este banco. El 1 de julio Víctor Flores nos dijo a mi padre y a mi que iría ese mismo día a ver al ingeniero Andrés Caso Lombardo, Secretario de Comunicaciones y Transportes , para enseñarle el libro, también dijo que buscaría a Jorge Peralta Vargas. El 3 de julio comencé a promocionar la venta del libro a través de volantes que mandé repartir entre los trabajadores ferrocarrileros y políticos de diversos partidos, especialmente del PRI. Del 4 al 7 de julio se dio la negociación fallida con Juan José Pulido. El 9 de julio llamó a mi casa amenazándome el guardaespaldas de Praxedis, David Guerrero. El 14 de julio mi padre, Fernando Miranda Martínez, recibió una llamada telefónica de Praxedis Fraustro diciéndole preocupado: “¿qué pasó Miranda?, dile a tu hijo que no saque ese pinche libro, ya me habló Caso Lombardo bien encabrobado, me amenazó de muerte el pinche viejo... vamos a arreglar esto, tú y yo siempre hemos sido amigos... te espero mañana a las ocho de la mañana en el hotel Del Prado. Mi padre, conociendo el carácter de Praxedis, le dijo que no podía acudir, que tenía otros compromisos y esa fue la última vez que habló con él. Días antes, un cercano colaborador de Praxedis me informó que algo grave estaba pasando, que Caso Lombardo le había llamado a Praxedis y después de esta llamada Praxedis había entrado en cólera y había golpeado a su jefe de prensa, Sergio de la Rosa, quien en ese momento se regresó a Monterrey, este informante también me manifestó que Praxedis se negaba a atender a la gente, que llegaba a su oficina y se encerraba... que cuando fracasó en su intento por evitar la publicación del libro, el 14 de julio, día en que le llamó a mi padre, le dijo: “ya me llevó la chingada...”. Y es que, al mismo tiempo que se mofaba del Secretario de Comunicaciones y Transportes por su supuesta homosexualidad, le temía ya que el Ing. Andrés Caso Lombardo llevaba una muy cercana relación con el Presidente de la República, Lic. Carlos Salinas de Gortari, quien, afectuosamente, le llamaba “tío”, de manera muy familiar. En los primeros minutos del 17 de julio Praxedis Fraustro Esquivel fue ejecutado en el estacionamiento del hotel Pontevedra de Buenavista, en esta ciudad de México. Praxedis llegó a este lugar conduciendo su automóvil, un Grand Marquis color rosa chiclamino, iba acompañado de una mujer con quien sostenía relaciones extramaritales desde cinco años antes, (nombre). A las ocho de la mañana Praxedis participaría dando un discurso en la ceremonia del Día de la Nacionalización de los Ferrocarriles, en la explanada de Buenavista. Praxedis entró al garage del hotel donde se hospedaba en una lujosa suite desde que tomó posesión un año y medio antes como Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero, estacionó su vehículo, bajó de este con su acompañante y, en ese momento, de entre la penumbra del lugar, surgió un hombre que se aproximó a él con un arma calibre (número) y le proporcionó dos balazos a quemarropa, uno en la nuca y otro en la parte baja de la espalda. El hombre salió corriendo del lugar para abordar un auto que ya lo esperaba, según la declaración de (nombre de la mujer) quien, después de unos segundos de sorpresa, dijo que subió al automóvil de Praxedis, lo encendió y salió a toda velocidad tratando de darle alcance al asesino. Por supuesto que no lo logró. A los pocos minutos la noticia corrió como reguero de pólvora en las redacciones de los periódicos, había mucha confusión. Las primeras conjeturas se referían a que se trataba de una riña con borrachos, a un asalto o a una venganza pasional. Fue Carlos Alva Brito, reportero de la revista semanal Quehacer Político, quien olfateó la noticia con un sentido político muy agudo. Carlos Alva Brito ya conocía la existencia de la cuarta edición de “La Otra Cara del Líder” ya que días antes me había entrevistado con el objetivo de hacerle publicidad al libro. Esa madrugada, a las 4:00 a.m., Alva Brito me llamó por teléfono y me dijo: “Fernando, tronaron a Praxedis...”, yo le respondí: “ahora nada más falta que lo metan a la cárcel, se ha robado mucho dinero”, pensando en que lo habían destituido de su puesto de Secretario Nacional, pero Carlos Alva Brito me reviró: “no, no me entendiste, acaban de matar a Praxedis, me acabo de enterar aquí en la redacción... al parecer tuvo una riña en una cantina de la Guerrero”. Al amanecer, cuando ya se tenían más detalles, Carlos Alva Brito me llamó de nuevo y me dijo: “lo ejecutaron... fue por tu libro, ¿verdad?”. Yo le dije que el hecho de escribir un libro no implicaba responsabilizarse de un acto así y le notifiqué que suspendería la venta de “La Otra Cara del Líder”. Me parecía un acto cobarde y de muy mal gusto sacar un libro denunciando por actos de corrupción a un hombre que acababa de ser asesinado. En realidad, yo no tenía problemas personales con Praxedis, el libro formaba parte de una contienda política que teníamos derivada del incumplimiento de la promesa que me hizo de darme el puesto de jefe de prensa del Sindicato Ferrocarrilero y de su negativa de atender la denuncia que le hice en contra de Sergio de la Rosa por el cuantioso fraude que estaba cometiendo en agravio de los ferrocarrileros.EL PESO DEL PODER A la muerte de Praxedis comenzó una pugna interna en el Sindicato Ferrocarrilero que, tácitamente, nos daría indicios de sus ejecutores. Juan José Pulido, compadre de Praxedis y en ese momento Gerente de Previsión Obrera, era quien se perfilaba para suceder a Praxedis en las próximas elecciones sindicales a realizarse en 1995. En la misma semana que asesinaron a Praxedis, Pulido presionó a dos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Ferrocarrilero para que lo apoyaran con el objetivo de ocupar el puesto de Praxedis. Al respecto, el actual Tesorero del Sindicato Ferrocarrilero, Manuel Armando Márquez González, me dijo en una ocasión que había sido secuestrado varias horas por Pulido en el interior del sindicato, que Pulido quería obligarlo a firmar un papel en el que lo propusiera para ocupar el cargo de Secretario Nacional. Márquez González fue más allá y me dio esta versión: “cuando supe de la muerte de Praxedis me trasladé de inmediato al sindicato, llegué muy temprano, alrededor de las seis de la mañana, fui a la oficina de Praxedis, había poca gente, vI que una maceta estaba rota, la tierra estaba sobre la alfombra y también vi rastros de sangre, como si hubiera habido una pelea. Después llegó Pulido, quería que lo propusiera para ocupar el cargo de Praxedis, yo me negué...”. En realidad, Pulido estaba desesperado porque sabía que la mafia que encabezaban Jorge Peralta Vargas y Víctor Flores (su compadre) tomaría las riendas del sindicato. Estatutariamente, a quien le correspondía ocupar la Secretaría Nacional era a León Guerrero Cholula, suplente de Praxedis en la planilla Solidaridad y en ese momento Tesorero de Previsión Obrera, pero extrañamente este personaje nunca reclamó ese derecho. Y muy pronto, el equipo de Praxedis, que lo había acompañado hasta su muerte, sentiría el peso del poder. Efraín García Torres, secretario particular de Praxedis y Vicente Valencia Saavedra, maquinista y colaborador cercano de este, fueron aprehendidos y encerrados en el Reclusorio Preventivo Norte por haber sido considerados sospechosos de haber participado en el complot. Las autoridades consideraron que sus declaraciones habían sido contradictorias. Por el hecho de que con mucha frecuencia acompañaban a Praxedis y al momento de su asesinato no estaban con él, los investigadores consideraron que este par de incautos habían “puesto” a Praxedis diciéndole a su ejecutor el lugar exacto donde podía matar a la víctima sin mayores problemas. Un año más tarde salieron libres, absueltos por falta de elementos, siendo así los clásicos chivos expiatorios de este tipo de casos. Los investigadores del Lic. Diego Valadéz habían pasado por alto aplicar el mismo criterio con los guardaespaldas de Praxedis ya que estos sí, invariablemente, siempre andaban con él... uno de esos guardaespaldas era David Guerrero, hijo del veracruzano León Guerrero Cholula, Tesorero de Previsión Obrera y suplente de Praxedis, pero amigo añejo de Jorge Peralta Vargas y Víctor Flores, veracruzanos también. Antonio Castellanos Tovar, quien había sido suplente de Jorge Peralta Vargas en la planilla Héroe de Nacozari que contendió un año y medio antes con Praxedis y León Guerrero, fue el designado para ocupar la Secretaría Nacional sin tener derecho ya que era doblemente jubilado, en Ferrocarriles Nacionales de México y en Previsión Obrera. Y Castellanos Tovar, con ochenta y cinco años a cuestas, pasó a tomar el papel de títere de Jorge Peralta Vargas que en ese momento era un extraño funcionario que se hacía llamar “Director de Informática” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del Ing. Andrés Caso Lombardo y, por supuesto, Castellanos Tovar también hacía todo lo que le ordenaba Víctor Flores quien, sin Praxedis, ya acudía normalmente a su oficina de Secretario Nacional Tesorero en la que había más gente esperando que en la misma oficina de Castellanos ya que Víctor Flores aglutinaba a su alrededor a vagos, guardaespaldas e incondicionales que no lo dejaban ni un segundo solo. Para muchos trabajadores era muy difícil ver a Víctor Flores, pero cuando a este lo enteraban de que mi padre o yo estábamos haciendo antesala para verlo nos pasaba de inmediato a su oficina. El nos mandaba llamar para darnos diversas cantidades de dinero como gratificación por haber impreso la cuarta edición de “La Otra Cara del Líder”. Meses más tarde llegó Jorge Peralta a ocupar la Dirección de Previsión Obrera, Juan José Pulido ya había dejado de ocupar ese cargo porque fue destituido después de la muerte de Praxedis. Esteban Martínez, relevó a Pulido, estuvo muy poco tiempo como titular de esta mutualista rielera, hasta que llegó Peralta. A menos de medio año de su asesinato, toda la gente de Praxedis ya había sido removida de sus puestos. Extrañamente, solo León Guerrero Cholula, suplente de Praxedis, pero también amigo de Jorge Peralta Vargas y Víctor Flores, era el único que conservaba su puesto de Tesorero de Previsión Obrera, mismo que abandonó solo hasta que declararon en quiebra a esta mutualista; su hijo, David Guerrero, era guardaespaldas de Praxedis y a su muerte pasó a ser el encargado del Deportivo Pantaco con un excelente sueldo. Este par de integrantes del equipo directo de Praxedis fueron los únicos que conservaron sus canongías en el Sindicato Ferrocarrilero, todos los demás fueron llamados a sus puestos de trabajadores en varios estados de la República.EL PERALTAZO A pesar de haber tenido diferencias políticas muy fuertes ya que incluso publicamos un libro denunciando sus corruptelas y su vida delictiva, la relación que tuvimos mi padre y yo con Jorge Peralta cuando fue Director de Previsión Obrera, meses después de la muerte de Praxedis, fue buena, al grado de que Jorge Peralta nos aumentó el pago quincenal que Víctor Flores había propuesto para nosotros. Así las cosas, Víctor Flores se perfilaba ya como futuro Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero para el trienio 1995-1998, con su recién creado grupo Democracia Sindical integró la planilla de trámite que lo llevaría a ocupar el puesto más alto del sindicato rielero ya que no tuvo oposición alguna. Cuando tomó posesión de este cargo, Antonio Castellanos Tovar pasó a ser Director de Previsión Obrera y Jorge Peralta regresó a su extraño puesto de “Director de Informática” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ahora ya bajo el mando del Lic. Emilio Gamboa Patrón, en el sexenio zedillista. León Guerrero Cholula, ex-suplente de Praxedis, inamovible, permaneció en su puesto de Tesorero de Previsión Obrera.COMIENZA EL CACICAZGO DE FLORES Y Víctor Flores Morales se siguió de largo ya que, afianzado en el poder sindical y respaldado por su grupo Democracia Sindical, conformado principalmente por los miembros del Comité Ejecutivo, hizo alianza con el Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León para facilitarle las cosas en el intrincado proceso de privatización de los Ferrocarriles Nacionales de México y reformó los estatutos del sindicato para permitirse una reelección. Al gobierno del Dr. Ernesto Zedillo todo le estaba saliendo bien en cuanto a la privatización de los Ferrocarriles Nacionales de México y apuntalaba a Víctor Flores como moderno cacique de este sindicato y principal instrumento para concluir satisfactoriamente esta labor. Nadie mejor que Víctor Flores para esta tarea. Todos los mexicanos lo conocimos actuando como auténtico perro de presa durante las sesiones de la Cámara de Diputados como miembro del deleznable Bronx, agrediendo verbal y físicamente a sus compañeros diputados de oposición cuando subían o pretendían subir a la tribuna para denunciar el amañado proceso de privatización de Ferronales que se estaba llevando a cabo; luego, durante el penúltimo informe presidencial del Dr. Ernesto Zedillo, Víctor Flores alcanzó notoriedad nacional por lo más importante que ha podido hacer en política: quitarle la máscara de cerdo al diputado perredista Marco Rascón que se la había colocado para protestar por la política sucia que estaba practicando el Dr. Zedillo en cuanto a privatizaciones. Luego de esto y poco antes del fin de la era priísta, Víctor Flores Morales volvió a reformar los estatutos de lo que queda del Sindicato Ferrocarrilero para ocupar el cargo de Secretario Nacional ¡indefinidamente! El daño a la Nación ya está hecho y el anacrónico Víctor Flores, con su primitivo Comité Ejecutivo Nacional, está en jauja hoy más que nunca. A finales del sexenio zedillista Víctor Flores olía a cárcel, el candidato panista a la Presidencia de la República, Lic. Vicente Fox Quesada, se refería casi directamente a personajes como él llamándolos tepocatas, cucarachas, víboras y alimañas. Pero algo sucedió, algo que revela la participación directa de su socio, el Dr. Zedillo. Así, en los primeros días de triunfo del Lic. Vicente Fox, Víctor Flores buscó la oportunidad para darle encuentro al Presidente Electo y ponerse a sus ordenes de manera vergonzante y servil. El prepotente gangstercito sindical tenía línea, de otra manera jamás se hubiera acercado al enorme guanajuatense y, por supuesto, este no lo hubiera permitido. De los meses de julio a diciembre de 2000 los ferrocarrileros, indignados por los abusos de Víctor Flores, acudieron a denunciarlo a las oficinas de campaña del Lic. Vicente Fox Quesada, pero ni las pancartas ni los bloqueos de calles de esa zona exclusiva de Las Lomas sirvieron de nada para lograr la intervención del empresario guanajuatense, ungido ya como futuro Presidente de la República.LA DENUNCIA IGNORADA Soberbio, a principios del año 2001, Víctor Flores, sin explicación alguna, dio por terminada la relación laboral que teníamos. Años antes, durante el gobierno capitalino del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, había pedido la reapertura del caso Praxedis sin tener éxito ya que fui extrañamente ignorado por el Procurador Samuel del Villar, a quien le envié varios faxes haciéndole la solicitud y brindándole mi testimonio. En el mes de agosto del año 2001 presenté un escrito ante la P.G.J.D.F., a cargo del Lic. Bernardo Bátiz, ofreciendo de nuevo mi testimonio para esclarecer el homicidio de Praxedis Fraustro. En el mes de diciembre de 2001 Víctor Flores Morales, a través de la señora Angelina Aguilar, le ofreció a mi padre una suma de dinero como especie de liquidación por los servicios prestados a ese sindicato, haciéndonos firmar un documento en el que nos comprometíamos a no entrometernos en los asuntos sindicales y políticos del Sindicato Ferrocarrilero. Fue hasta el mes de mayo, de este año 2002, que fui llamado a declarar por la Fiscalía para Asuntos Especiales de la Procuraduría capitalina. Ya rendí mi testimonio, el mismo que aquí expongo. El gobierno panista sigue adelante y con el Víctor Flores, como herencia molesta que le dejó el Dr. Zedillo al Lic. Vicente Fox ya que todo parece indicar que hubo un acuerdo entre ambos para respetarle la impunidad a este hombrecillo altanero cuya participación fue importante para privatizar Ferronales. Hoy, el antiguo mensajero de patio y cambiador de vías de ferrocarril ya es socio del Dr. Ernesto Zedillo en la empresa ferroviaria Union Pacific; con sus personeros principales, Lic. Ismael Santos Loyo y Raúl García Zamudio, se dedica a extorsionar a las demás empresas ferroviarias presionándolas para obtener beneficios personales con el garlito de irse a la huelga si no acceden a sus peticiones; así, Ismael Santos Loyo y García Zamudio se han enriquecido brutalmente y Víctor Flores cuenta con una inimaginable fortuna personal hecha al amparo de la corrupción... y tiene en su contra infinidad de averiguaciones previas por diversos delitos, pero el señor Víctor Flores está tranquilo porque sabe que ninguna de esas denuncias prosperará porque ya negoció su libertad con el Secretario de Gobernación, Lic. Santiago Creel Miranda. En efecto, esta información privilegiada la dio a conocer su principal colaboradora, la señora Angelina Aguilar, a mi padre diciéndole: “ninguna denuncia nos quita el sueño, Víctor ya negoció con Santiago Creel, hace unos días (durante el mes de abril de este año 2002) Santiago Creel fue a verlo al hotel Aristos de Reforma, entró por la puerta trasera para no ser visto”. Y las dudas quedan: ¿de qué se trató esa negociación?, ¿qué ofreció Víctor Flores a cambio de su impunidad?, ¿qué aceptó el Lic. Santiago Creel? Y las sospechas están a la vista: las principales demandas contra Víctor Flores están empantanadas deliberadamente por el gobierno federal panista como es la Averiguación Previa Núm. (exponer caso de las casas). Otra Averiguación Previa contra Víctor Flores es la Núm. (exponer caso de Previsión Obrera) y por último, en la Procuraduría General de Justicia del D.F., está la Averiguación Previa Núm. 7/3949/93-07 por el delito de homicidio en agravio de Praxedis Fraustro Esquivel, en este caso la Procuraduría capitalina, que está bajo el mando del Lic. Bernardo Bátiz y que atiende los lineamientos políticos que le marca el Jefe de Gobierno del D.F. Lic. Andrés Manuel López Obrador, ha tomado una actitud muy extraña ya que ha reabierto las investigaciones, pero desde antes de estudiar los expedientes el Ministerio Público que llevará el caso, Lic. Agustín Ocampo Segura, ha manifestado que será muy difícil esclarecer el homicidio ya que primero necesita aprehender al autor material. Para este Ministerio Público ningún testimonio vale, ningún documento que se le presenta como móvil del crimen es relevante. El Lic. Santiago Creel Miranda, Secretario de Gobernación, nos mintió: en México sí hay intocables, uno de ellos es Víctor Flores Morales, actual Secretario Nacional del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana.CONCLUSIONES En base a lo que yo viví en aquellos días de julio de 1993 puedo decir lo siguiente: 1.- Que Praxedis Fraustro Esquivel, siendo Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero, ejercía violencia verbal, física y psicológica sobre Víctor Félix Flores Morales, entonces Secretario Nacional Tesorero del mismo sindicato. 2.- Que las actividades político-sindicales de Praxedis Fraustro derivaron en problemas personales con Víctor Félix Flores Morales, Jorge Peralta Vargas y el ingeniero Andrés Caso Lombardo. 3.- Que Praxedis Fraustro Esquivel, siendo Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero, usurpó las funciones de Víctor Félix Flores Morales, quien era Secretario Nacional Tesorero. 4.- Que durante esta usurpación Praxedis Fraustro Esquivel depositó y extrajo fuertes sumas de dinero del Banco Obrero, movimientos que constan en los contratos número 5051328-1 y número 5151328-1 de este mismo Banco Obrero. 5.- Que la publicación de la cuarta edición del libro “La Otra Cara del Líder” y los dos puntos anteriores fueron los principales móviles del asesinato de Praxedis Fraustro Esquivel. 6.- Que hubo un complot político para asesinar a Praxedis Fraustro Esquivel. 7.- Que en el participaron Víctor Félix Flores Morales, el ingeniero Andrés Caso Lombardo, Jorge Peralta Vargas y un oscuro funcionario del Banco Obrero. 8.- Que varias personas supieron de este complot y no hicieron nada para poner a salvo a Praxedis Fraustro Esquivel. Llama la atención el hecho de que su guardaespaldas, David Guerrero, que siempre andaba con él, ese día no lo acompañara y que, junto con su padre, León Guerrero Cholula, fueran los únicos integrantes del equipo directo de Praxedis que conservaron privilegios en el interior del Sindicato Ferrocarrilero. Cabe resaltar que León Guerrero Cholula, a pesar de haber sido suplente de Praxedis, jamás reclamó para sí ese derecho y siempre fue y sigue siendo amigo íntimo de Víctor Flores Morales y de Jorge Peralta Vargas. 9.- Que todos los colaboradores de Praxedis Fraustro fueron conminados a regresar a sus puestos de trabajo en diferentes partes de la República, excepto León Guerrero Cholula y su hijo David Guerrero. 10.- Que el principal beneficiado con la muerte de Praxedis Fraustro fue Víctor Flores Morales ya que después de su asesinato el anciano Antonio Castellanos Tovar ocupó la Secretaría Nacional, pero era un hecho público que Castellanos Tovar era manipulado por Víctor Flores y por Jorge Peralta; así, un año y medio más tarde, Víctor Flores ocuparía la Secretaría Nacional y reformaría los estatutos para retener ese cargo indefinidamente; a la fecha, ya lleva más de siete años como Secretario Nacional del Sindicato Ferrocarrilero. 11.- Que el gobierno foxista protege de alguna manera u otra a Víctor Flores Morales dilatando las investigaciones en que se encuentra involucrado, como son las Averiguaciones Previas Núm. (Datos de Averiguaciones), asentadas en la P.G.R., y en la SECODAM. 12.- Que de la misma manera el gobierno capitalino, encabezado por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, protege a Víctor Flores Morales ya que la Procuraduría General de Justicia del D.F., no lleva a cabo con prontitud y profesionalismo las investigaciones que lleven al esclarecimiento del homicidio de Praxedis Fraustro Esquivel, a pesar de contar con testimonios fundamentales y documentación importante que revelan los móviles del crímen y las identidades de los autores intelectuales. 13.- Que es evidente que varias instancias de los gobiernos federal y del D.F., han sido tocados ya por la generosidad peligrosa de la pequeña mafia que encabeza Víctor Flores. 14.- Que si el gobierno del Lic. Vicente Fox realmente quiere sanear su imagen en cuanto a este asunto de los ferrocarrileros, debe intervenir para que a Víctor Flores se le aplique la ley a la brevedad posible. 15.- Que también los miembros del actual Comité Ejecutivo Nacional deben ser investigados para que justifiquen sus enormes fortunas y 16.- Que de igual forma las autoridades federales investiguen a los principales personeros de Víctor Flores: el Lic. Ismael Santos Loyo y Raúl García Zamudio, personajes que se encargan de presionar a las empresas ferrocarrileras para obtener beneficios personales con la amenaza de irse a la huelga.CARTA ABIERTA ALPRESIDENTE VICENTE FOX Para finalizar este libro, quiero dirigir esta carta abierta al Presidente de la República Lic. Vicente Fox Quesada: Lic. Vicente Fox Quesada Presidente Constitucional de los E. U. M. Presente: Los trabajadores ferrocarrileros están indignados por la actitud que ha asumido su gobierno respecto a las denuncias que han hecho ante las autoridades federales (P.G.R. Y SECODAM) y por diferentes medios (Prensa, Radio y Televisión) contra Víctor Félix Flores Morales, Secretario Nacional espurio de su sindicato. Son muchas las averiguaciones previas que este sujeto tiene, tanto en la P.G.R., como en la Secodam y en la P.G.J.D.F., pero ninguna procede y la ley no se le aplica, dejando bien claro que en México sí hay intocables. Con mucha decepción, los ferrocarrileros ven que de nada sirven los caminos legales para que se les haga justicia, vale más el poder de un pequeño grupo de mafiosos que la sanidad política de un país, y con impotencia han visto cómo Víctor Flores Morales y su Comité Ejecutivo se han enriquecido impunemente con el dinero de sus cuotas sindicales y con la venta fraudulenta de sus bienes inmuebles. Con este dinero, producto de sus atracos, Víctor Flores recorre los restaurantes más caros de México acompañado de su séquito de viciosos; con este dinero se hospeda y “despacha” en los hoteles más lujosos del país; con este dinero adquiere autos BMW y con este dinero les manda poner nalgas nuevas a sus “amigas“. Y es que Víctor Flores ya negoció su impunidad con el Lic. Santiago Creel Miranda, Secretario de Gobernación, así lo manifestó su principal colaboradora, Angelina Aguilar, diciendo: “ninguna denuncia nos quita el sueño, Víctor ya negoció con Santiago Creel, fue en el hotel Aristos, de Reforma... Santiago Creel entró por la puerta trasera para no ser visto”. ¿De qué se trata, señor Presidente Vicente Fox? ¿De qué se trata, señor Secretario de Gobernación? ¿Acaso esperan que Víctor Flores haga efectivas sus amenazas de muerte a los que lo hemos estado denunciando para que intervengan correctamente en este asunto? Señor Presidente, el hampón Víctor Flores ya no encaja en la vida política del país, por eso los ferrocarrileros, hartos ya de esta situación, se organizarán para realizar un movimiento nacional que los lleve a recuperar su sindicato, que ha sido botín de una camarilla de saqueadores. De usted depende, señor Presidente, que este movimiento se lleve a cabo de manera pacífica o por la vía violenta ya que conoce perfectamente la problemática que han vivido los ferrocarrileros durante estos años que han sufrido el cacicazgo sindical de Víctor Flores Morales. Señor Presidente de la República, la misma suciedad que encontró en PEMEX existe en Ferrocarriles Nacionales de México, para nadie es un secreto que las grandes paraestatales del país fueron utilizadas por los gobiernos priístas para financiar sus últimas campañas electorales a través de sus sindicatos. Convénzanos y díganos con hechos que su gobierno no protege al hampón Víctor Flores, que es mentira que el Líc. Santiago Creel Miranda, Secretario de Gobernación, tuvo algún tipo de negociación con este cacique sindical para garantizarle la libertad. A estas alturas, sus hechos dirán más que sus palabras.Atte.C. Fernando Miranda Servín.